Una Fabula Común

Erase Una Vez

En un poblado pequeño, un hombre el cual era tomado por el anormal de la comunidad. Un grupo de amigos siempre estaban sentados en el colmado de la esquina, tomando alcohol, hablando de lo que harían en la vida si llegaran a ser ricos, entre tantos temas diferentes que hablaban, se hace difícil de compartir cada uno de ellos.

El retardado solía pasearse cerca de aquel grupo de jóvenes, ellos al verlo, se burlaban de él, una manera muy común de jugar con el retardado era la siguiente:

Joven: Oye loco, te voy a hacer un regalo, pero de entre dos, tienes que elegir una sola.
Retardado: vamos.
Joven: de estas dos monedas ¿Cuál tu prefieres?
- Entre las dos monedas había una grande y una pequeña, la mas grande era de menor valor.
Retrasado: yo cojo esta...
- La mas grande. Siempre tomaba la misma moneda.

Esto se repetía continuamente, sobretodo si había alguien que no conociera el juego que se sostenía con el retardado. El juego parecía muy divertido a los jóvenes, pero para el hombre tenia un sentido muy diferente.



Un día un señor le pregunto al retardado;
Señor: Psh mira, siempre veo que te ofrecen las dos monedas y siempre coges la mas grande ¿Sera que no sabes que la mas grande vale menos que la mas pequeña?
Retardado: Jejeje, Si lo sé, pero no soy tan tonto para elegir la que vale mas, el día que yo elija la de más valor, se me termina el juego.

Moralejas:
1. Nunca alguien es tan tonto como parece.
2. Cuando crees que estás engañando a alguien mas, es probable que le esté haciendo el favor que este necesita.
3. Menospreciar a los demás es una expresión externa de una condición interna que podría ser fata de personalidad y una gran inseguridad.

Salvos por gracia

Efesios 2:8-10
La gracia es un don, ese don es proveedor de salvación. El don es la fe.
Analicemos el versículo 8. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
La expresión POR GRACIA SOIS SALVOS hace referencia al regalo maravilloso, el don que provee salvación, en antes que referirse a la salvación misma, entonces ¿cuál es el don? El don es la FE. Vuelva a leer el versículo con este entendimiento. Si el medio es la fe, y la gracia es la salvación, ¿qué concluimos entonces? Pues que la fe es la gracia, la fe el don de Dios para salvación. Fíjese que luego dice, ESTO NO DE VOSOTROS, PUES ES DON DE DIOS. Entonces quiere decir que la salvación viene por algo que no provocamos nosotros, sino que nos lo ha regalado Dios, y eso es la fe.
Versículo 9 no por obras, para que nadie se gloríe. La salvación no proviene de ninguna obra que nosotros podamos hacer, si así fuera la gloria de nuestra salvación fuera nuestra, no de Dios. Para estar en la presencia de Dios, es necesario una vida limpia, en santidad total, y nosotros no tenemos eso, por lo tanto necesitamos a alguien que si vivió entre los hombres, como hombre y no cometió pecado, este hombre es Jesús, por eso es que solo por la justificación a través de Jesús nosotros somos salvos.
Versículo 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Entonces ¿cuáles son estas obras de las que habla el versículo diez? Este versículo nos habla de las obras de la fe, las cuales no son para salvación, pero sin ellas es muy difícil ser salvo, por el hecho de que estas obras dan testimonio de nuestra salvación. Diciéndolo de otra manera: no hago las obras para ser salvo, las hago por ser salvo. Entre estas obras figuran: la oración, el congregarse, el compartir y tener compañerismo con los hermanos, entre otras.
La fe para salvación debe ser bien dirigida.
Todos los seres humanos tienen fe, a todos Dios nos dio ese atributo de poder creer, lo importante es donde dirigimos esa fe. Muchos no son salvos aunque tienen fe, porque han dirigido la fe a cualquier otra cosa menos en Jesús (esto nos habla de la importancia de ir a las naciones a predicar el evangelio de salvación) porque él es la fuente de la salvación, él es el camino al Padre. Juan 1:12 dice que a los que creyeron en su nombre, esto es en el nombre de Jesús. Juan 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Estos versículos nos enseñan que la fe hay que direccionarla hacia Jesús.
Las obras de la fe
1 Tesalonicenses 5:12-23 en esta cita bíblica encontrará una lista de recomendaciones que pablo hace a los hermanos, estas son obra de la fe. El hecho de que Pablo le haya aconsejado a los hermanos a seguir estas reglas, no significa que estas son para salvación, sino que son un fruto de la salvación, son el resultado de ser salvos.
Otra obra de la fe es el dar a los necesitados. En la carta del apóstol Santiago 2:14-18 nos muestra esta verdad, nos dice incluso que tal hermano que no ayuda al necesitado, puede perderse.

Sabiduría y Conocimiento



Que es el conocimiento y que es la sabiduría?
La sabiduría es una habilidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. La sabiduría y la moral se interrelacionan dando como resultado un individuo que actúa con buen juicio. Algunas veces se toma sabiduría como una forma especialmente bien desarrollada de sentido común.

El conocimiento es: Hechos o información adquiridos por un ser vivo a través de la experiencia o la educación, la comprensión teórica o práctica de un asunto de referente a la realidad.


Prov. 24:3-7
La información nunca sobra.

Prov. 23:23
Hay que retener lo que se adquiere.

Entrapada.
Que sucede con los estudiantes que unos pocos hacen buenas y regulares exposiciones y la gran mayoría es un desastre a la hora de exponer un tema, cuando los profesores universitarios utilizan este método como la herramienta fundamental en sus salones de clases.

Cuanto más te bajas para orar, más alto llega tu clamor. Lucas 18:9

  1. La oración es una necesidad
a)       Una necesidad es lo que no se puede obviar porque es indispensable para vivir
  1. La oración es un mandato
a)       Orden dada por alguien con autoridad para hacerlo
  1. La oración es un placer
a)       Hace referencia a un arenal plano en el fondo del mar en el que puede encontrarse oro u otro metal precioso

b)      Satisfacción o sensación agradable producida por algo

LAS SIETE PALABRAS DE JESÚS EN LA CRUZ


Pedro CASALDÁLIGA


I. «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen»

Sabiendo o no sabiendo lo que hacemos,
sabemos que nos amas,
porque ya hemos visto tus maneras
en los ojos y en la boca de tu Hijo Jesús.
Ya no eres más para nosotros el Dios terrible.
¡Sabemos que eres Amor!
Sabemos que no sabes castigar...
Tú eres un Dios vencido en la ternura.
Tú esperas siempre, Padre, y acoges y restauras la vida
hasta de los asesinos de tu Hijo
(que somos todos nosotros).

¡Perdónalos! ¡Perdónanos!
Atiende este pedido de tu Hijo en la cruz,
prueba mayor de tu amor de Padre.

¡Y acógenos, oh Padre, oh Madre, oh cuna, oh casa
de cuantos retornamos buscando tu abrazo!


II. «En verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso»

Tu corazón sin puertas, siempre abierto,
¡qué fácil es robarte el Paraíso!
Bandidos todos nosotros,
depredadores
del Cosmos y de la Vida,
sólo podemos salvarnos
asaltándote, Cristo,
en nuestro «hoy» diario-
esa Misericordia que chorrea en tu sangre...

Tu blando silbo de Buen Pastor nos llama.
Tu corazón reclama, impaciente, a todos los marginados,
a todos los prohibidos.
Tú nos conoces bien, y nos consientes,
hermano de cruz y cómplice de sueños,
compañero de todos los caminos,
¡Tú eres el Camino y la Llegada!


III. «¡Mujer, he ahí a tu Hijo! ¡He ahí a tu madre!»

Por causa de ese Hombre, el más totalmente humano,
¡tú eres la bendita entre todas las mujeres!
Madre de todas las madres, dulce Madre nuestra,
¡por causa de ese Hijo, hermano de todos!

¡Hagamos casa, pues, oh Madre!
¡Hagamos la familia de todas las familias de todas las naciones!
A cuenta de esa Carne, hermana de toda carne,
destrozada en la cruz, Hostia del mundo.

Cansados o perdidos,
necesitamos, Madre, tu agasajo,
sombra clara de Dios en toda cruz humana,
divina canción de cuna en todo humano sueño.

Queremos ser discípulos amados,
¡oh Maestra del Evangelio!
Queremos ser herederos de Jesús,
oh Madre, ¡vida de la Vida!

En ese cambio de hijos,
tú sabes bien, María,
que nos ganas a todos y no pierdes el Hijo
ya de vuelta a su Padre,
para esperarnos con la Casa pronta.


IV. «Dios mío, Dios, mío, ¿por qué me has abandonado?»

Todos nuestros pecados
se hacen hematoma en tu Carne, oh Verbo.
Todos nuestros rictus te deforman el Rostro.
En tu soledad se refugian
todas las soledades de la Historia Humana...

En tu grito vencido
(¡misteriosa victoria!)
detonan, oh Jesús, todos nuestros gritos ahogados,
todas nuestras blasfemias...
-Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué nos abandonas
en la duda, en el miedo, en la impotencia?
¿Por qué te callas, Dios, por qué te callas
delante de la injusticia,
en Rio o en Colombia,
en Africa, en el mundo,
ante los tribunales o en los bancos...?
¿No te importan los hijos que engendraste?
¿No te importa tu Nombre?

Es la hora de las tinieblas, del silencio del Padre,para su Hijo.
Es la hora de la fe, oscura y desnuda,
del silencio de Dios, para todos nosotros...


V. «¡Tengo sed!»

Tú tienes sed ¿de qué, oh Fuente Viva?
En el manantial quebrado de tu Cuerpo
los ángeles se sacian.
Y todos los humanos
bebemos en tus ojos moribundos
la luz que no se apaga.

Tierra de nuestra carne, calcinada
por todo el egoísmo que brota de la Humanidad,
tienes la sed del Amor que no tenemos,
ebrios de tantas aguas suicidas...

Sabemos, sin embargo,
que será de esa boca, reseca por la sed,
de donde nos vendrá el Himno de la Alegría,
el Vino de la Fraternidad,
¡la crecida jubilosa de la Tierra Prometida!

¡Danos sed de la sed!
¡Danos la sed de Dios!


VI. «Todo está consumado»

De Tu parte, ¡sí¡
De nuestra parte,
nos falta aún ese largo día a día
de cada historia humana,
de toda la Humana Historia.

Tú ya lo has hecho todo, ¡Rey y Reino!
Todo está por hacer, a la luz del Reino,
en esta noche que nos cerca
(de lucro y de egoísmo,
de miedo y de mentira,
de odios y de guerras).

El Padre te dio un Cuerpo de servicio
y Tú has rendido el ciento, el infinito.
Todo está consumado,
en el Perdón y en la Gloria.
Todo puede ser Gracia,
en la lucha y en el camino.

Ya has sido el Camino, Compañero.
Y eres, por fin, ¡la Llegada!
En tu Cruz se anulan
el poder del Pecado
y la sentencia de la Muerte.
Todo canta Esperanza...


VII. «¡Padre, en tus manos entrego mi Espíritu!»

Gloria de su Gloria, Dios de Dios,
de siempre igual a El,
Tú has venido del Padre.
Y ahora al Padre vuelves
desde nosotros, igual a nosotros,
Dios y Hombre para siempre.

En el seno del Espíritu
el Padre te acoge, Hijo Bienamado,
Amén de su Amor ya satisfecho.

La Muerte ha sucumbido en tu Muerte
como un fantasma inútil, para siempre.
Y en tus Manos reposan nuestras vidas,
vencedoras de la muerte, a su hora.
En tu Paz descansa esperanzada
nuestra agitada paz.

Descansa en Paz, por fin,
en la Paz del Padre, eterna,
Tú que eres ¡nuestra Paz!